Siempre al pie del cañón.
El hombre que hoy visitamos ya pinta canas en su pelo, mientras espero en el bar, recibo una llamada suya diciendo que tardará 10 minutos más, ha salido tarde de casa de su hija y se ha entretenido jugando con su nieta. Ya es manía, esté trabajando o no el tomar medidas de autoprotección, es algo que sale solo, así que sentado al final del bar teniendo visión de los aseos y de la puerta, sin dar la espalda a nadie, cojo un periódico y espero que me traigan una cerveza. La primera vez que le vi, yo sólo contaba con 19 años y llevaba pocos meses en estos lares. Por aquel entonces, él llevaba más años en el cuerpo de los que yo tenía. Todos y cada uno de los años que llevaba en el cuerpo los dedicó a la lucha antiterrorista, había estado en primera línea, siempre al pie del cañón. Los últimos años de su carrera los dedica a funciones administrativas, pero siempre relacionado con el antiterrorismo. Cuando dedicas más de la mitad de tu vida a detener comandos etarras, llega un momento ...