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#RelatoCorto5

#RelatoCorto5 Pasan los años y poca gente aguanta por aquí. La media es menor a dos años; por bajas psicológicas en el mejor de los casos, en el peor de ellos tener que acudir al funeral de un compañero y lo que es peor, no poder portar el uniforme por temor a que te vigilen.

El color azul que se situa por encima de la cabeza del águila del distintivo dice que llevo al menos cinco años, en estos cinco años han pasado muchas cosas, demasiadas diría yo. He salido huyendo de un vehículo en un atasco, saltado por una ventana, he visitado a muchas personas

he esperado una llamada de teléfono durante buena parte del día sin nada más que hacer... he amado, he llorado y a veces por las personas que anteriormente amé, por su pérdida o por una relación fugaz. He mirado a los ojos de las personas que han asesinado a inocentes...

Todo esto lo pienso mientras estoy frente a una quincena de jóvenes, aunque no mucho más que yo, no les saco ni diez años. Miro sus caras y me acuerdo cuando estaba igua…

Hombres limpios para trabajos sucios.

Todo es diferente cuando estás de este lado de la partida, a veces te planteas si todo lo que se hace durante días, incluso meses, vale la pena. ¿La verdad? claro que vale la pena, todo tiene un fin y si el final es bueno aun es más satisfactorio, no se sabe a ciencia cierta cuando podrá ser o no ser bueno. En este trabajo las cosas pueden cambiar en pocas horas...
Ya casi no distingo entre mi olor corporal con el de cierto animal que le gusta revolcarse por el barro. Llevo alrededor de una semana sin ducharme siendo mi actual vivienda unos cartones en una céntrica calle del norte de España, aunque mi lugar de trabajo está a pocos metros de la entrada de un supermercado. Sentado sobre un trozo de cartón pasan las horas, gente que entra a comprar, otra que charla animadamente, los pocos que me miran pasan de largo algunos mirando con indiferencia y otros, los menos, dejando unas monedas en el recipiente de cartón que he improvisado. Desde esta posición paso horas viendo un parque y de…

Nada es lo que parece.

Era de madrugada, una madrugada lluviosa y fría como es normal en el norte. Ataviado con el uniforme de limpieza, barría con desgana unas hojas en la acera y veía a mi compañero al final de la calle haciendo lo mismo, él fumaba, lo hacía porque era parte de la operación...




...Semanas atrás empezó la operación, esta vez tocaba viajar a un pequeño pueblo de Bilbao, lo que hace que el trabajo sea más peligroso a la par que bonito. ¿Nuestra misión? Siempre es la misma pero nunca igual, teníamos que localizar y averiguar datos sobre posibles terroristas. 
Cogimos un coche pequeño y antiguo, perfecto para pasar desapercibido, un maletín con herramienta variada, un par de sacos de cemento y cascos por el maletero, así no levantaría sospechas para movernos por el pueblo. La primera noche fuimos a un bar céntrico cerca de nuestro objetivo, tras pedir unos "katxarros" y un buen bocata estuvimos hablando de la dura jornada laboral que llevábamos a nuestra espalda. Cuando apareció una …

Otro héroe caído.

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Qué duro es el invierno en Euskadi, más duro es cuando tu familia vive a 800 kilómetros de distancia, cuando con 20 años te envían a un lugar donde siempre tienes que estar alerta, donde si no lo llevas bien no podrás dormir y cuando duermas soñarás que te acercas a tu vehículo y explota, también puedes soñar que te persiguen aunque quizás esto es más real que lo primero.

Manuel era ese chico de 20 años que vivía a cientos de kilómetros de su familia, no toda su familia sabía que era Guardia Civil, no quería que estuviesen nerviosos con el nuevo destino donde le habían mandado. Mejor decir que estás en una oficina en Madrid, con el aire acondicionado puesto y papeles entre las manos, pero aquí los únidos papeles que vas a llevar entre manos son informes de personas, foto, características físicas, ubicaciones próximas a su domicilio, gustos, lugares frecuentes donde se movían...

Manuel era más o menos parecido que los otros guardias nuevos que llegaban a Euskadi, un chaval normal, atlé…

Más sabe el diablo por viejo...

Es un día oscuro, desgraciadamente como muchos de ellos aquí. Para quien no sea de aquí y no se acostumbre acaba aborreciéndolo, menos mal que el País Vasco es precioso, algo bueno debía tener...

En este día tan oscuro, nos encontramos en la Comandancia de Intxaurrondo en una pequeña sala en el sótano, desde aquí partiremos en breves instantes a un pueblo. Todavía no sabemos el nombre hasta que entra el Teniente a informarnos de lo que se llevará a cabo esta semana.
Después de una charla informativa que dura unos 15 minutos, salimos de ese sótano. Antes de salir mi compañero coge el cubo de pintura y yo una carpeta, con nuestro mono blanco manchado ligeramente de distintos colores de pintura salimos por la Comandancia, no sin antes recordar al Teniente que se acuerde de pagarnos la obra del mes pasado.

Como habéis logrado imaginar, ni los propios guardias tienen que saber que somos compañeros, por eso salimos con un cubo de pintura medio lleno, un rodillo extensible y un saco de templ…

Siempre al pie del cañón.

El hombre que hoy visitamos ya pinta canas en su pelo, mientras espero en el bar, recibo una llamada suya diciendo que tardará 10 minutos más, ha salido tarde de casa de su hija y se ha entretenido jugando con su nieta. Ya es manía, esté trabajando o no el tomar medidas de autoprotección, es algo que sale solo, así que sentado al final del bar teniendo visión de los aseos y de la puerta, sin dar la espalda a nadie, cojo un periódico y espero que me traigan una cerveza.

La primera vez que le vi, yo sólo contaba con 19 años y llevaba pocos meses en estos lares. Por aquel entonces, él llevaba más años en el cuerpo de los que yo tenía. Todos y cada uno de los años que llevaba en el cuerpo los dedicó a la lucha antiterrorista, había estado en primera línea, siempre al pie del cañón.

Los últimos años de su carrera los dedica a funciones administrativas, pero siempre relacionado con el antiterrorismo. Cuando dedicas más de la mitad de tu vida a detener comandos etarras, llega un momento que …

#RelatoCorto4

#RelatoCorto4 6:30 A.M Primeros días en el País Vasco, reunión en la Comandancia de #Intxaurrondo donde pasaremos en el mejor de los casos los próximos años de nuestras jóvenes vidas. Al mando del SIGC un Teniente Coronel en su uniforme se ve el distintivo de permanencia.

Una sala pequeña, 20 agentes de corta edad, nos dan una charla informativa sobre la actividad de #ETA en la zona, fotos de etarras, fotos de atentados y fotos de compañeros, estas últimas nadie quiere verlas, si apareces en alguna de ellas significa que estás muerto.

El silencio es roto por una mujer, sargento del Servicio de Información, su nombre Leire. Será nuestra jefa más directa, nuestra guía durante los primeros meses, las operaciones y seguimientos los dirigirá ella. Menos de 30 años, desde los 18 en el País Vasco y en el SIGC.

Nos divide por zonas y binomios, tengo la suerte de estar con ella y aprender desde el minuto uno, primeras "tronchas y chicharras" a su lado, callado y aprendiendo. La prime…